martes, 17 de junio de 2014

“...todos los días de mi vida”

Un rayo de luz atravesó la persiana entreabierta de mi habitación. Serían las 12:30 de la mañana del domingo. La luz del Sol enfocaba directamente mi ojo. Sentía un ligero dolor de cabeza. Resaca de la noche anterior, aunque había merecido la pena. Lo pasé genial. Estiré el brazo y no noté la presencia de nadie, pero se oían ruidos escaleras abajo. Sonreí y me levanté de la cama. Bajé a la cocina y Cameron estaba haciendo el desayuno. Me acerqué despacio por detrás y le rodeé con los brazos por el abdomen. Él estaba sin camiseta. Empecé a darle besos por el cuello. Se le puso la piel de gallina. Instantáneamente se giró y, por sorpresa, me levantó y me sentó en la encimera de la cocina. Sonrió. Empezó a besarme como si nunca lo hubiera hecho. Mi madre se había ido de viaje, y Cameron vino a dormir a mi casa. La noche anterior habíamos vuelto a mi casa juntos, pero volvía tan cansada que me dormí en seguida. Me cogió con ganas, con todas las ganas con las que se había quedado aquella noche. Cada vez los besos eran más intentos, como por su parte como por la mía.
Me bajó de la encimera. Le miré, sonreí y subí corriendo escaleras arriba. Cameron rió y subió detrás. Me quedé en la puerta de la habitación pero me cogió y me tiró a la cama. Se subió encima mío, pero tomé el control y me coloqué yo encima. Empecé a besarle desde el cuello y fui bajando hasta el final del abdomen. Subí hasta los labios y se los mordí suavemente. Sonrió y me tiro a su lado en la cama. Me abrazó y me susurró al oído 'Te quiero muchísimo Drew. Gracias por todo el tiempo que llevamos juntos'
De repente sonó el teléfono. Era mi madre. Decía que volvía antes del viaje y que en menos de media hora llegaría a casa. Le dije a Cameron que tenía que irse y dijo que por 5 minutos más no pasaría nada. De repente sonó el telefonillo de mi casa. Era mi madre y Cameron seguía ahí. Rápidamente se puso la camiseta y se acercó a la puerta, y antes de irse soltó 'Tengo ganas de ti, de nosotros, todos los días de mi vida', me dio un beso y se fue.

martes, 18 de marzo de 2014

demasiado tarde

¿Qué pasa? ¿La echas de menos? ¿Quieres volver con ella? ¿Ves que ahora es feliz, feliz sin ti? ¿Qué pensabas? ¿Qué siempre estaría aquí? A ella le costó mucho más olvidarse de ti que tu de ella,tardó meses en olvidar cada mentira que dijiste y cada ilusión que le hiciste creer. Ella ahora ha encontrado a otro, otro que la hace feliz, otro que ha estado esperándola todo ese tiempo que ha sufrido por tu culpa, otro que la quiere y la valora realmente. ¿Y ahora que? Fuera, vete. Ella es feliz ahora, con el, no contigo. Ella quería haber sido feliz contigo, pero, ¿que hiciste? Nada. Nada, y ese es el problema, te burlabas de ella, ella te dio todo su amor y tu creías que era un juego. ¿Piensas que aún te quiere? Lo siento, ella ahora es feliz.

La vida es un cambio constante.

La vida cambia día a día. Hoy estás compartiendo almohada con la persona de tus sueños y mañana estás en tu habitación sólo.
La vida es un cambio constante. Siempre que algo termina, es porque algo empieza.
Y por eso en la vida real no hay finales felices, o finales tristes. Sólo existen los nuevos comienzos.

lunes, 17 de marzo de 2014

XVIII

Dieciocho, mi dieciocho. No tendrá importancia para vosotros, pero ese día conocí a la persona que ahora me hace feliz día sí, día también. Porque es como mi mitad, si me falta me siento vacía, incompleta. Nunca pensé que mi estado de ánimo iba a depender de una sola persona. Que sí el esta mal se me hace imposible estar bien. Que sus besos me curan todos los males. Siento que sus brazos son el lugar más seguro del mundo. Realmente creo que soy la persona más afortunada por tenerle. ¿Qué sería de mi ahora si no le hubiera conocido? Ni lo se ni lo quiero saber, porque conocerle ha sido sin duda una de las mejores cosas que me han pasado. Que es mi apoyo y que si se hunde me hundo con el. Le debo tanto que no se mi como agradecérselo. Y si, para que engañarnos, es lo mejor que tengo.

sábado, 15 de marzo de 2014

¿y mi felicidad?

Estoy cansada de despertarme todos los días y no poder decir que sean buenos. Cansada de despertarme con ganas de desaparecer. Sin ganas de levantarme de la cama porque, ¿importa a caso que me despierte o no? Si algún día no lo haría, no despertara, a nadie le importaría, todos seguirían con su vida solo que con un peso menos, yo.
Quiero ser feliz. Cuando era pequeña me dijeron que la adolescencia era la época feliz, para vivir nuevas experiencias y para disfrutar. Y si está es la parte feliz, ¿como va a ser el resto de mi vida? ¿Un infierno? Prefiero no imaginármelo (aunque lo hago, y es horrible)
No pido ser la persona más afortunada del mundo, ni la más guapa, solo pido ser feliz, no creo que sea mucho pedir. Creo que después de tanta mierda que me ha tocado vivir merezco un poco de felicidad, de poder irme a la cama sin acabar llorando, de pasar toda una semana sin estar mal.
Parece que estoy jugando al escondite con la felicidad y que es la mejor jugadora del mundo, porque ya no se donde buscarla.